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Caravaning, la forma más segura de viajar este verano.

En la última década la compra-venta y alquileres de caravanas, autocaravanas y campers ha aumentado cada año. La libertad de movimiento que te permite viajar en estos vehículos es un reclamo muy atractivo especialmente para jóvenes y familias con hijos pequeños.

Pero, este verano, después de todo lo que está sucediendo con la incursión del Covid-19 en nuestras vidas, ¿qué nueva característica se suma a la lista de ventajas de viajar en caravana? La seguridad. Se ha convertido en la forma más segura de poder viajar e irte de vacaciones.

Asegurándote de que el vehículo haya sido desinfectado propiamente, ya sabes que el lugar donde vas a comer, dormir, ducharte… es seguro. Proporciona la tranquilidad de que solo lo has usado tú y tu familia. Y no han pasado por allí multitud de personas que, a saber qué medidas preventivas han utilizado. Además, puedes cambiar de lugar cuántas veces quieras, sin necesidad de preocuparte de buscar otro alojamiento.

¿La piscina comunitaria? ¿Alquilar un piso? ¿Ir a un hotel? ¿Un camping? Todas estas opciones provocan mucha incertidumbre en cuanto a seguridad sanitaria y limpieza. Es por eso que muchos se están apuntando al caravaning. Como nosotros, nos hemos unido al mundo van y ahora, a pesar de las circunstancias, viajamos tranquilos, hacemos excursiones al campo, a la montaña, a la playa… disfrutamos en familia evitando contactos innecesarios.

En estos tiempos, se recomienda evitar lugares multitudinarios, mantener las distancias de seguridad y utilizar, preferiblemente, espacios abiertos y/o bien ventilados. El tipo de turismo que se practica en las caravanas, autocaravanas o campers encaja perfectamente en este marco. Se suelen visitar más entornos naturales (tanto de costa como de interior) y, dependiendo de lo equipado que esté el vehículo (convertidor, placa solar, etc.) te permite ser más o menos autosuficiente. Hasta el punto de no necesitar ni siquiera ir a camping alguno.

Es una forma de continuar disfrutando de tus escapadas y vacaciones minimizando los riesgos de contagio. Evidentemente, esto no exime de cumplir con las recomendaciones de prevención ante el coronavirus. Una persona irresponsable e incauta seguirá siendo una amenaza para todos sin importar su manera de viajar. No obstante, para todos los demás, bienvenidos al mundo del caravaning.

Me encantará saber vuestras opiniones al respecto y si estáis de acuerdo o no conmigo. ¿Cuál es la forma más segura de viajar este verano para tí?

Viajar con niños, ¡cómo ha cambiado la película!

Elegir un destino, los imprescindibles en la maleta, la hora de salida, de llegada, el tipo de alojamiento, la compañía… todo ha cambiado con la llegada del bebé.

Para que te hagas una idea, la alfombra anti deslizante para la bañera se ha convertido en un básico para llevar en la maleta, si no acabas comprando una de urgencia para que tu peque no se resbale en la ducha. ¡Una alfombra anti deslizante! ¡Quién me ha visto y quién me ve! Hace unos años lo imprescindible hubiera sido la máscara de pestañas. ¡Cómo cambias las cosas!

Viajar con un bebé puede ser igual de reconfortante y reparador que cuando viajas sin niños, pero para conseguirlo es necesario hacer algunos cambios y tener al bebé en cuenta en el momento de diseñar tus vacaciones. Se debe cambiar el concepto de ‘ir a toda pastilla y hacer/ver mucho en poco tiempo’ por ‘priorizar, hacer menos y tener más tiempo sin planificar’.

Elegir un destino

La ciudad, playa, montaña… cualquier destino es posible siempre y cuando tu bebé tolere viajar bien. Tener en cuenta si tu hij@ se marea en el coche, si se duerme o si se agobia es decisivo para que el trayecto no sea estresante para él ni para tí. Elige destinos y medios de transporte que tu bebé pueda sobrellevar. Si el viaje es largo, es buena idea hacer una parada a medio camino y pasar un día de descanso. Otro aspecto a tener en cuenta es la oferta de actividades infantiles, viajar con niños es mucho más agradable cuando tienen espacios para divertirse (parques infantiles, piscinas para niños, zoo, zonas verdes…), por lo que hay que reservar parte del día a que tengan sus momentos de diversión.

Hacer el equipaje

Tu maleta se convierte en minimalista, llena de básicos y prendas versátiles: los zapatos que sirve para todo, la camiseta que combina con el vaquero y con la falda arreglada, la cazadora vaquera, etc. Ahora es la maleta del pequeño la que está llena de ‘por sí acasos’: por si hace frío, por si hace calor, por si vomita, por si se mancha, por si hay piscina, por si salimos a cenar..

Yo lo noté especialmente en el neceser. Antes llevaba, además de los productos de aseo, maquillaje, eye liner, sombra de ojos, coloretes, rizador de pestañas, perfumes, varias barras de labios, algodón, desmaquillante, la plancha para el pelo, etc. Ahora como mucho lápiz de ojos y barra de labios. Uso la colonia del peque y me las habío con el secador de la habitación de hotel.

El alojamiento

El alojamiento debe convertirse en un hogar, ya que queremos que nuestr@ hij@ se sienta cómodo para que descanse bien. Por tanto, es mejor elegir lugares con espacios amplios para jugar, ya sea un patio, jardín, una terraza o un balcón amplio. También es importante llevar al viaje juguetes y elementos familiares para tu hij@. Por ejemplo su cuento o peluche favorito, sus juguetes para el baño y un vehículo (correpasillo, moto, coche, bicicleta…) dependiendo de la edad. Estos elementos le darán al apartamento o habitación de hotel ese toque de familiaridad y calidez que le indique a tu hij@ que se encuentra en casa.

Mantener la ‘rutina’

Intentar, en la medida de lo posible, mantener los horarios y rutinas que lleváis a cabo diariamente en casa es fundamental para que el viaje resulte agradable para todos. Hacer las comidas más o menos a la misma hora, el horario de la siesta o de irse a dormir por las noches son algunos ejemplos. A este respecto, nosotros tuvimos de adelantar el horario de las comidas porque mi bebé se agobiaba mucho en el buffet del hotel a la hora que solíamos comer en casa, estaba lleno de gente y de ruido, y no paraba de llorar. Así que, para facilitarle el cambio, íbamos al buffet una hora antes. Estaba más tranquilo y podíamos disfrutar de la comida juntos. Cada niño es diferente y tiene su propio ritmo de adaptación. Por tanto, debemos ser flexibles y adaptarnos a las circunstancias.

A pesar de todo esto, l@s niñ@s son imprevisibles y pueden sorprendernos. Lo normal es que durante los primeros días del viaje, nuestr@s hij@s se muestren algo más inquiet@s y llorones, coman menos o se despiertes más por las noches. Están en un lugar que desconocen y se sientes más inseguros. Pero quédate tranquilo, pues mimándolos, con paciencia y teniendo en cuenta todos estos aspectos podremos disfrutar de unas increíbles vacaciones en familia.