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Grandes metas, pequeños cambios.

¿Cuántas veces te han dicho ‘tú sol@ no vas a cambiar las cosas’? A mí muchas. Y de esta forma, con una sola frase, la pequeña iniciativa de una persona con ilusión se va al traste. No es culpa de la persona que te lo dice. Eres tú mismo el que te boicoteas. Pero, hoy en día, gracias a las redes sociales, se forman comunidades de personas con las mismas inquietudes y pasiones. Da igual si están cerca o lejos, con internet estamos sólo a unas teclas de distancia. Y estas comunidades virtuales sirven para animarse, inspirar, aprender y apoyarse para conseguir un objetivo común.

Una gran meta que me propuse hace unos años fue reducir el daño que causamos al medioambiente. Es un objetivo enorme, y para una sola persona imposible, pero con pequeñas aportaciones podemos, entre todos, conseguir grandes logros.

Hoy voy a compartir 5 pequeñas rutinas, buenas, bonitas y baratas, para llevar una vida más respetuosa con el medioambiente.

1. Recicla (un básico). Utiliza varios cubos para separar la basura y tíralos en el contenedor correspondiente.

2. Ahorra agua (otro básico). Abre el grifo sólo cuando sea necesario. Recoge el agua de la ducha o baño con cubos y utilízala para regar o en lugar del agua de la cisterna.

3. Compra a granel (si se puede) y utiliza tus propias bolsas reutilizables, ya sean de plástico, tela o papel.

4. Dona tu ropa a miembros de tu familia. Esto se hace mucho con los niños pero dejamos de hacerlo de adultos. Con los niños aprovechamos la ropa de los hermanos o los primos que les haya quedado pequeña. Los adultos deberíamos hacer lo mismo, y donar a nuestros familiares la ropa que ya no queramos o no nos quede bien. De esta forma le damos una vida más larga a las prendas.

5. Reutiliza los envases (de plástico o de cristal). Internet está lleno de ideas para reutilizar materiales y objetos. Puedes usar botes de cristal como jarrones, como lapiceros, como especieros… puedes usar envases de plástico como tapperwares, como caja de almacenamiento, como macetas, como instrumentos musicales…

Por último, dando un paso más allá, estas son 5 rutinas, buenas, bonitas pero no baratas, que también contribuyen a reducir el impacto sobre el planeta.

1. Compra comida y productos ecológicos y de cercanía. Reduciendo así la utilización de productos tóxicos y de combustible del transporte. Por no decir que ganarás en salud.

2. Utiliza botellas reutilizables. Disminuyendo la cantidad de plástico que generamos.

3. Utiliza materiales naturales, como la madera o el corcho, en vez de plástico, por ejemplo, en utensilios de cocina o juguetes.

4. Compra ropa y accesorios sólo cuando sea necesario, y si es de segunda mano mejor. Ahorraremos dinero y le daremos una segunda vida a dichas prendas.

5. Cambia las bombillas de tu casa por luces LED, pues consumen muy poco y son de larga duración.

Podría seguir y la lista sería interminable. Como veis, con pequeños cambios podemos conseguir mucho, sea cual sea tu objetivo. ¿Qué haces tú para cuidar el medioambiente? ¿Se te ocurren otras pequeñas aportaciones que marquen la diferencia? Este es uno de mis objetivos, ¿qué gran objetivo quieres alcanzar tú? ¿qué pequeñas cosas puedes cambiar para conseguirlo?

No es más limpio el que más limpia…

… sino el que menos ensucia.

Como algunos sabéis, estoy leyendo en libro ‘Dieta y Cáncer‘ de Julio Basulto y Juanjo Cáceres. Libro que recomiendo a todos por su fácil lectura y la claridad con la que explica cómo puede la alimentación ayudar a prevenir el cáncer y/o a paliar los efectos secundarios de un tratamiento oncológico. Y uno de los grandes mensajes del libro es que nos hace más daño un mal hábito que nos beneficia uno bueno. El impacto de una mala conducta es mayor que la de una buena. Por este motivo, obtenemos mejores resultados cuando evitamos comer ciertos alimentos que no son saludables que cuando incorporamos buenos alimentos a nuestra dieta. ¡Cuidado! No quiere decir esto que no debamos comer sano, al contrario, el libro promueve una alimentación basada en alimentos naturales, sobretodo fruta, verduras, legumbres y hortalizas. Lo que quiere decir es que nuestro cuerpo va a agradecer más que le libres de agentes perjudiciales que de comer alimentos beneficiosos. Por ejemplo, supongamos que una persona merienda cada día un pastel de chocolate. Será mejor eliminar ese pastel diario que seguir tomándolo y a media mañana comer unas nueces, que son muy sanas. El beneficio de las nueces no equilibra el daño del pastel de chocolate. O seguro que conoces a algún fumador/@ que vaya al gimnasio. Dejar de fumar será una medida más efectiva para mejorar su forma física que ir al gimnasio más veces a la semana. Por tanto, mejor centrarnos en eliminar lo malo que en mejorar lo bueno.

Con el cuidado al medioambiente pasa lo mismo. Por mucho que reciclemos (que debería hacerlo todo el mundo), el planeta se conservará mejor si nos centramos en reducir la cantidad de basura que generamos que si tiene que gestionarla en vertederos, plantas de reciclaje o fábricas. Recordad que en la frase “Reducir, reutilizar y reciclar“, reducir va en primer lugar. De ahí que haya muchas iniciativas y movimientos ‘zero waste’ o zero desperdicio. Esta filosofía de vida se basa en producir la mínima basura posible en tu día a día,y así ensuciar menos nuestro entorno. Os dejo varios enlaces sobre ‘zero waste’ por si os interesa. ¡Hay gente que es capaz de meter toda la basura de un año en un bote! ¡Impresionante!

¿Qué es Zero Waste?

Tienda online “Zero waste”

Buscador de tiendas físicas “Zero Waste”

Ya sabéis ‘No es más limpio el que más limpia, sino el que menos ensucia’. Ya sea sobre nuestro cuerpo o nuestro planeta, seguro que se te ocurre algún hábito o comportamiento negativo que podrías cambiar.

¿Dónde acaban?

¿Dónde acaban los productos de limpieza, aseo personal y restos de líquidos que usamos en casa? Acaban en el mar, en nuestros océanos. En las redes sociales vemos continuamente vídeos e imágenes sobre lo contaminada que está el agua de los ríos, lagos, mares y océanos. Hay basura flotando en la superficie o estancada en las orillas. Pero lo que no se ve y no somos consciente son los desechos líquidos. Líquidos que se mezclan con el agua, se diluyen y son imperceptibles a simple vista pero que están ahí.

Existen las estaciones de depuración de aguas residuales que se encargan de recoger las aguas de las poblaciones y reducir su contaminación. Posteriormente dichas aguas son vertidas a embalses, ríos, mares, etc. Evidentemente dichas estaciones no existen en todos los países. De hecho, un informe de la ONU declara que sólo el 20% de las aguas residuales del mundo son tratadas, con lo cual el otro 80% de agua contaminada va directa a la naturaleza. Además, tal y como he mencionado antes en las estaciones de depuración se reduce la contaminación, pero no se elimina del todo.

Por tanto, por amor propio, amor a nuestros mares y océanos y amor a la naturaleza deberíamos concienciarnos y utilizar productos que sean respetuosos con el medio ambiente. Sé que hay una corriente que utiliza productos naturales como el bicarbonato, el vinagre, el limón y el agua  para crear los productos de limpieza, pero también existen marcas ecológicas en el mercado, y que son respetuosas con el medio ambiente. Sin duda la más fácil de encontrar en los supermercados es la marca Froggy, pero hay muchas más. Podemos reconocerlas no sólo por la etiqueta sino también por la certificación. En España las más comunes son la flor europea y la certificación sustainable cleaning.

Para terminar, otro detalle que muchas veces pasamos por alto son las partículas de los productos exfoliantes. Si no son naturales se tratan de partículas de plástico diminutas. Estas partículas no suelen quedarse en ningún filtro de depuración de agua residual debido a su tamaño con lo cual van directamente al mar y son ingeridas por animales acuáticos y aves. Cuando compremos un producto exfoliante fijémonos en los ingredientes y procuremos que sean naturales. Por ejemplo, en mi casa hay tres productos exfoliantes: uno para el cabello, otro para el rostro y otro para el cuerpo, vamos a ver de qué material son las partículas exfoliantes.

Exfoliante para el cuello cabelludo Phytoclear, de Elvive: según sus ingredientes los granos exfoliantes son “argania espinosa shell powder”. Se trata de polvo de la cáscara de la nuez del árbol argania spinosa.

El exfoliante para el rostro Naturally Pure Scrub, de Alqvimia está fabricado usando polvo de la cáscara de nuez y polvo de semilla de rosa.

Por último, el exfoliante para el cuerpo Sea Salt Hot Scrub, como su propio nombre indica, está compuesto por sal marina.

Son todos ingredientes naturales, ¿has mirado alguna vez la composición de tus exfoliantes o de otro producto con partículas?¿Creas tus propios exfoliantes?