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Amor propio vs. Amor a uno mismo

¿Nunca has escuchado la expresión ‘tiene mucho amor propio’? ¿Es lo mismo el amor propio que el amor a uno mismo? Si nos fijamos en las palabras podríamos pensar que sí, que son sinónimos. Pero la expresión ‘amor propio’ tiene un matiz ligeramente diferente del amor por uno mismo.

Según la RAE, el amor propio se define como: ‘ El amor que alguien se profesa a sí mismo, y especialmente a su prestigio.’

Amor hacia tu prestigio. Amor a la imagen que quieres dar a los demás. Imagen que no siempre es real. El prestigio es totalmente subjetivo, no depende de tí, sino de la opinión de otras personas. Por tanto, el prestigio es voluble, inestable. ¿Qué sentido tiene profesar amor hacia nuestro prestigio en vez de a nuestra persona real? Como ya comentamos en el post anterior, la imagen que tengan otros de nosotros nos afecta, indudablemente, pero no debe ser una prioridad.

Por el contrario el amor a uno mismo no tiene nada que ver con la gente que te rodea y la imagen que tengan de tí. Es un sentimiento íntimo y personal. El amor a uno mismo es por y para tí. Te amas a tí mismo cuidándote cada día, tratándote con cariño, perdonándote, sin pretensiones, sin comparaciones. Te amas a tí mismo cuando te escuchas, te molestas en conocerte y dedicarte tiempo. Una persona que se ama a sí misma cura sus heridas, y es capaz de amar a los demás de una forma sana, más pura y simple, sin dramas, chantajes o celos.

El amor propio y el amor a uno mismo no tienen nada que ver. No los confundamos. Cultivemos el amor hacia nosotros mismos y apartemos el amor propio de nuestro camino. Seamos capaces de intentar sacar tiempo para cuidarnos cada día, aunque sea sólo por unos minutos. A la velocidad que vivimos cada día y con miles de tareas por hacer (trabajo, familia, escuela, casa…) es fácil olvidarnos de nosotros.

Seas o no seas fan del día de San Valentín, el 14 de febrero o cualquier otro día, a parte de demostrarle a tu pareja, familia y/o amigos que les quieres, demuéstratelo también a tí mismo.

La alimentación es la mejor medicina.

¡Cuánto dinero nos gastamos al año en medicamentos! Usamos medicamentos para aliviar el dolor y la inflamación, para relajarnos, para dormir mejor… Estos medicamentos son química pura y la mayoría de la población no sabe qué componentes lleva lo que se está tomando ni las contraindicaciones que puede tener (porque el apartado de efectos adversos del prospecto nos lo saltamos).

Muchas de las dolencias que nos llevan a tomar medicamentos podrían desaparecer con unos buenos hábitos alimenticios. Las propiedades de los alimentos cuidarán de forma natural los órganos de nuestro cuerpo, previniendo la aparición de algunas enfermedades o molestias. Y cuando hablo de alimentos, me refiero a alimentos saludables, naturales, materias primas, no a alimentos preparados o procesados. Cuanto más procesado esté un alimento, más propiedades naturales ha perdido en el camino.

Llevar una alimentación saludable, llena de alimentos naturales o materias primas, evitará que llenemos nuestros órganos y nuestra sangre con elementos químicos, algunos incluso tóxicos, que puedan perjudicar a  nuestro cuerpo. No se trata de perder peso (que es una consecuencia directa de comer saludable) sino de cuidar nuestro estómago, nuestro tránsito intestinal, nuestro flora bacteriana, nuestro hígado, nuestra sangre, etc.

Por eso es mucho mejor invertir el dinero en alimentos de calidad, naturales, de procedencia cercana, ecológicas y/o de producción local. Si invirtiésemos en nuestra alimentación mejoraría mucho nuestra calidad de vida. Al fin y al cabo, aunque estos alimentos puedan ser más caros (no todos), es dinero que te estarás ahorrando en futuras pastillas, cápsulas, jarabes, protectores de estómago, inyecciones, rehabilitación…

Empecemos por comer más frutas y verduras diariamente, incluyendo infusiones. Sólo con esto estamos dando un gran paso. Parece sencillo pero para muchos no lo es. También podemos intentar encontrar vendedores locales para comprar dichas frutas,  verduras, huevos o incluso carne de pollo, de pavo, de ternera o cerdo. Dependiendo de la zona donde vivas será más fácil encontrar de un tipo o de otro, pero de una cosa estoy segura. Esos alimentos contendrán muchos menos químicos (por ejemplo pesticidas) que los que provienen de grandes extensiones de cultivo o de empresas con enormes granjas de engorde.

Os recomiendo, si os interesa llevar una alimentación saludable para cuidar tu salud, que sigáis el trabajo de profesionales que os pueden ayudar e inspirar en este proceso.

El dietista y nutricionista Aitor Sánchez a través de sus redes sociales, apariciones en televisión y radio, su blog y sus libros propone una alimentación llena de materias prima y desmitifica muchas creencias que tenemos muy arraigadas sobre ciertos alimentos o hábitos alimentarios.

Mi dieta cojea

Twitter de Aitor Sánchez

Instagram de Aitor Sánchez

Nutrición en rtve

Canal del Youtube de Aitor Sánchez

El cocinero Juan Llorca trabaja en un colegio infantil en Valencia, y también a través de sus redes sociales, sus talleres y sus ebooks nos acerca a una cocina tradicional y transgresora al mismo tiempo, llena de frutas y verduras, recetas para niños y mayores. Promueve la alimentación saludable en las escuelas.

Juan LLorca

Instagram de Juan Llorca

Canal de youtube de Juan Llorca

Y el dietista y nutricionista Carlos Ríos ha creado todo un movimiento a favor de la “comida real”, fomentando la comida casera y desterrando los alimentos procesados o precocinados.

Real Fooding

Twitter de Carlos Ríos

Instagram de Carlos Ríos

Canal de youtube de Carlos Ríos

No hay excusa, tenemos toda la información a un clic de distancia. ¡Vamos a por ello! Por nosotros y nuestra salud.

Cuídate

Cuando empezó Septiembre y la vuelta a la normalidad muchos de nosotros intentamos mejorar nuestros hábitos, crear nuevas rutinas que mejoren nuestra vida. Otros tenemos tantas cosas por hacer (la vuelta al cole, al trabajo, limpieza general, cuidar al bebé, etc.) que ni se nos ha pasado por la cabeza incluir más actividades a la interminable lista de tareas que tenemos pendientes.

Sea cual sea nuestro caso, sacar un tiempo al día para ti es crucial para tu bienestar, no sólo físico (si es lo que te preocupa) sino mental. Sobretodo mental. Si tu cabeza no desconecta ni descansa aunque sea durante unos minutos de todo aquello que le preocupa o bombardea, tu rendimiento y tu fortaleza se debilitarán poco a poco. Al final, el día que menos lo esperes, explotarás y tu onda expansiva alcanzará a todos los que te rodean. O en el caso contrario, te irás apagando poco a poco y albergarás mucha tristeza en tu interior. Dedicarte un tiempo a tí misma es sano y recomendable para todas las personas ya sean niños, jóvenes, adultos, ancianos, hombres o mujeres.

A veces es muy fácil decirlo pero no tanto hacerlo. Lo sé por experiencia propia. Así que, aunque sigo mejorando cada día, voy a daros algunos consejos que, si ponéis en práctica, pueden ser útiles para establecer un tiempo para tí cada día.

  • Marcarse objetivos realistas. Busca actividades que te motiven y que te apasionen, pero sé realista y ten en cuenta tu entorno y tus posibilidades. Si no hay playa en tu ciudad no te plantees ir a clases de surf. Empieza por actividades sencillas y básicas. Si quieres rebajar el estrés puedes salir a caminar, escuchar música, colorear, coser, meditar, escribir, leer, practicar yoga, etc. Si deseas mejorar tu condición física comienza por rutinas para principiantes, cardio suave, salir en bicicleta, pilates… Si necesitas algo que rompa con tu dinámica del día a día busca clases de baile, de artes marciales, boxeo, defensa personal o deportes como el baloncesto, tenis, fútbol, atletismo, etc. Si tu intención es más intelectual podría ser aprender o mejorar un idioma, a tocar un instrumento musical,  leer o hacer cursos sobre lo que te interese (moda, manualidades, mindfulness, jardinería, pintura…) Y si, simplemente, quieres no hacer nada de nada también vale. Darse un baño relajante, ponerse una mascarilla, tirarse en el sofá a ver tu serie favorita o ir a la peluquería.
  • Controlar el tiempo. Evalúa cuanto tiempo tienes disponible para tí. Quizás sólo sean 20 minutos al día. Quizás haya días que sea imposible sacar tiempo. No pasa nada, lo importante es ser consciente de lo que tienes para poder organizarte. Si al final descubres que sólo puedes tener 1 hora los jueves, pues aprovecha esa hora para mimarte y no la dejes escapar.
  • Pedir ayuda. Si es muy complicado tener tiempo por tí misma, pide ayuda a tus seres queridos. Explícales que necesitas tiempo para desconectar. Quizás puedas delegar alguna tarea y liberarte un poco. Por ejemplo: pídele a tu hermana que saque al perro por las tardes o a tu pareja que lleve y recoja a los niños de las actividades extraescolares. Así conseguirás liberarte de 20, 30 minutos o una hora.
  • Establecer un horario. Trata de fijar ese ratito para tí siempre el mismo día y/o a la misma hora. Debemos ser flexibles pero trata de evitar que simplemente sea cuando se pueda, o cuando surja, porque nunca va a ser un buen momento si tú no lo deseas así y lo haces posible.
  • Y por último pero no menos importante, apuntarlo en tu calendario o agenda del móvil y que te salte la alarma o notificación unos minutos antes. Parece una tontería pero de esta forma no se pasará ni una ni se te olvidará.

Espero que estos consejos que a mí me están sirviendo os ayuden en vuestros buenos propósitos. No hay excusas.  Hazlo posible.

Una ‘SIN’, por favor.

Uno de los primeros hábitos que tuve que cambiar al quedarme embarazada fue dejar de beber alcohol. Como tenía un motivo muy potente, no me costó mucho esfuerzo. De hecho, hoy que soy madre en pleno periodo de lactancia ni se me pasa por la cabeza beber ninguna bebida alcohólica. Aunque, para ser totalmente sincera lo único que, en ocasiones, echo de menos es tomar una copa de vino acompañando una buena comida.

Durante estos meses de embarazo y maternidad me he visto en la tesitura de no saber qué tomar, bien porque todos a mi alrededor bebían copas o bien porque estaba harta de seguir bebiendo lo mismo. Como imagino que habrá muchos igual que yo, voy a mostrar cuales son mis alternativas en casa y en la calle para no beber alcohol.

Empecemos por los bares, pubs o restaurantes. En una buena comida o de tapeo bebo cerveza 0.0 y agua. La mejor cerveza sin alcohol que he probado es la Heineken 0.0, tiene el sabor muy conseguido, no parece una sin alcohol. Y no me gusta el tinto de verano sin alcohol así que esas son mis dos opciones habituales. Excepcionalmente pido un refresco, también pueden tenerse en cuenta. A la hora del café tomo café descafeinado sin ningún problema. Y cuando llega el momento copas utilizo alguna de estas alternativas (depende del establecimiento donde esté):

– Infusión de frutas del bosque o de rooibos de fresa. Cuando está lista la paso a un vaso con hielo y me la tomo fresquita.

– Agua o refresco del sabor que más me guste: cola, limón, melocotón, naranja…

– Cocktails sin alcohol: san francisco, mojito sin o el que tengan que tenga buena pinta.

En casa suelo tener, además de agua e infusiones, igualmente cerveza 0.0 y vino sin alcohol para ocasiones especiales. Sí sí, vino sin alcohol. Lo descubrí durante el embarazo y lo compré para las comidas y cenas de navidad. La marca “WIN”  tiene una gama de vinos sin alcohol muy completa: vino tinto, blanco, verdejo y rosado. Además colabora con la Asociación Española contra el Cáncer y por cada botella vendida se destina un porcentaje a los proyectos de dicha asociación. Por lo que, además de cuidarte, aportas tu granito de arena a una buena causa. 🙂

A veces puede parecer que tienes pocas opciones, pero, si nos paramos a reflexionar un poco, somos animales de costumbres y acabamos bebiendo lo mismo una y otra vez. Así que el aburrimiento no es una excusa jeje.