Mi vida sin trabajar, un año de excedencia.

Muchos piensan que no trabajar después de convertirte en madre debe ser muy cómodo. Y realmente tiene muchas ventajas, hoy por hoy creo que pedirme una excedencia en mi trabajo para cuidar de mi bebé ha sido la mejor decisión que hemos tomado como familia. Pero también tiene sus inconvenientes. Para abandonar tu vida laboral y dedicarte sólo a la parte familiar hay que estar económica y mentalmente preparada. Ser madre es un trabajo a jornada completa, cargado de horas extras mal pagadas y sin día ni momento de descanso.

Para empezar lo ideal es planificarlo y tener cierto dinero ahorrado para usar durante el tiempo que estés sin trabajar. Ajustarse al nuevo presupuesto implica recortar en gastos y maximizar los recursos que tengas a tu alcance. Un ejemplo sencillo es comer en restaurantes con menos frecuencia y cocinar más en casa, o aceptar más tappers con comida de tu madre 😉. Otro es comprar sólo lo necesario y aprovechar más lo que ya tienes, y esto es aplicable a ropa, complementos, decoración, juguetes, libros, maquillaje… He de decir que, después de tener un bebé, la vida social que tenías antes cae de un plumazo y los eventos sociales a los que acudir se reducen, por tanto también se reducen los gastos que conllevan. Por ejemplo, toda actividad que se haga por la noche yo me la ahorro, porque prefiero que mi bebé mantenga su rutina de la noche.

  • Por otra parte, a nivel físico tu cuerpo sufre, trabajes o no trabajes. Tras un episodio tan intenso como el parto, el cuerpo necesita tiempo para recuperarse y regularse. A esto le añadimos el cargar, coger y portear casi a cada momento el peso de tu bebé 👶🏼. Y, además, no descansar bien, despertarse varias veces en la noche, dormir pocas horas…. Mi consejo siempre es ‘cuídate durante el embarazo y después del parto, entrena y cuida el suelo pélvico. Observa y corrige la postura. Una buena alimentación es primordial también. Y al menor índice de dolor o molestia, acude a un profesional.’ Yo tardé 3 o 4 meses en acudir al traumatólogo y, en consecuencia, fueron casi dos meses de rehabilitación.
  • Finalmente, la parte psicológica es la más complicada de gestionar. Tu ‘yo mamá’ va a ocupar todo tu tiempo, quedando el resto de tu identidad relegada a un recuerdo, al menos durante estos primeros meses de vida del bebé. Es inevitable echar de menos tú ‘yo trabajadora’, ‘yo de fiesta’, ‘yo de perezosa tirada en el sofá ‘… Todas esas partes de la identidad volverán con el tiempo, sólo hay que tener paciencia. Cada etapa requiere unos sacrificios pero la recompensa vale la pena.
  • Además las mujeres de hoy en día no hemos sido educadas para depender económicamente de un hombre sino para ser autónomas y autosuficientes, y hay momentos en los que te sientes cohibida por usar ‘su’ dinero. Aunque sabes que es dinero de los dos, para el uso familiar, a veces te salta el automático.
  • Un sentimiento muy recurrente durante este año ha sido el de sentirme inútil. Inútil por no poder tener la casa cuidada, limpia y ordenada. Inútil porque sentía que mi deber era tener la casa perfecta, ya que no estaba trabajando. Y ahí debo darle las gracias a mi marido por repetirme una y otra vez que no soy ama de casa, que he dejado de trabajar para ser mamá y si da tiempo de hacer algo de la casa bien, pero sino también. Lo más importante es cuidar y criar a nuestro bebé. Y eso hago. Y de tanto repetírmelo ya no me agobio tanto.

El principio de la maternidad es una etapa preciosa, llena de momentos inolvidables y emotivos, pero también es dura y compleja. Así que, queridas mamás, no estamos solas, con el apoyo de nuestros seres queridos y de otras mamás podremos con todo sin perder la cabeza en el intento.

Si alguna vez os habéis sentido así o habéis pasado por una etapa similar me encantaría conocer vuestra experiencia, dejadme un comentario y aprendamos juntos.

2 pensamientos en “Mi vida sin trabajar, un año de excedencia.

  1. Anónimo

    Me ha encantado como lo has explicado, tal cual! Me siento totalmente identificada,sobre todo lo de la parte emocional, estoy agotadísima!! y no se como escribirlo pero añadiría en el texto que necesitamos espacio físico también, pues todo el día (antes con una y ahora con el nacimiento de Júlia con las dos) pegadas a tu cuerpo, amamantando, acunando, haciendo cosquillas, llorando que quieren brazo… eso desgasta y mucho! Un placer haberte leído.

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